viernes, 21 de septiembre de 2012

Guia de primavera...



Consejos, trucos, secretos y experiencias de cultivo para poner en práctica en esta primavera y así convertir las plantas de su jardín, huerta, terraza, balcón o patio en maravillosos  vegetales

En el jardín…es tiempo de:
-Remover o soltar la tierra alrededor de las plantas en los canteros sin lastimar las raíces, para que esté mucho más suelta y sea capaz de absorber agua, tanto de lluvia como de riego. Si la encuentra muy compacta, agregar compost y resaca, que además de mejorar su textura, la esta abonando.
  -Retirar brotes y ramas secas de las plantas que se secaron por las heladas o por hibernación.
  -Recordar que suelen haber heladas tardías, por lo tanto no podar apenas comienzas los días cálidos.
 - Después de una resiembra de césped conviene  fertilizar, regar antes y después.
 - En general se recomienda siempre regar después de las fertilizaciones y no sobre suelo seco.
 -En césped, comenzar a sacar yuyos de hoja ancha para lograr un mejor aspecto. Agregar arena para rellenar el lugar en              caso de quedar con agujeros. La gubia de jardín es un buen aliado para esta tarea.
 - Las gardenias (jazmines del cabo) suelen cubrirse de fumagina si pasan un inverno a la sombra. Comenzar con las fumigaciones cada 20d. Al recibir la luz solar y las lluvias, se cae la piel negra de la fumagina y las hojas volverán a estar   limpias y de un verde sano.

Recuerde… En lugares sombríos cortar el césped más alto que a pleno sol.
Revise las alturas de los picos de riego, para que no queden escondidos entre el follaje una vez que crecieron las plantas.
 -No cortar las hojas amarillentas de los bulbos que florecieron en invierno. Las hojas deben quedar seis semanas llenando el bulbo del año próximo, por ej en junquillos, narcisos, fresias.
 -Si tenemos grillo topo, es momento de atacarlo. Cortar el césped y aplicar el producto adecuado.
Vamos a preparar el jardín para largar con todo la primavera….abonando, haciendo mudanzas y divisiones y poniendo mulch.

Repicar gajos: Si aprovechó los últimos calores del otoño para hacer gajos, es tiempo de pasarlos a su maceta individual. Tenga preparada macetas con buen diámetro y buen sustrato . Riegue bien y póngalos a  media sombra hasta que   la planta tome fuerza, luego pásela a mayor luz. Es recomendable dejarlos varios meses en la maceta     antes de pasarlos al jardín para que formen un buen pan de raíces.

Tareas en los balcones y patios…
 -Aumentar la frecuencia de riego.
 -Hacer una poda de limpieza para que las plantas se vean más lindas.
 -Retirar las malezas que estén alrededor de las plantas y remover con cuidado la tierra.
 -Fertilizar orgánicamente mediante el agregado de compost, humus y algo de pinocha o resaca. Esto ayuda a nutrir la planta y a mejorar el suelo.
 -Fertilizar inorgánicamente con fertilizantes a base de nitrógeno, fósforo y potasio para estimular el crecimiento del follaje, flores y raíces.
 -Las fertilizaciones deben hacerse cada 20 días y en dosis de acuerdo al tamaño de la maceta y planta.
 -Controlar pulgones, arañuelas, cochinillas y mosca blanca, que suelen aparecer con la temperaturas altas.
 -Trasplantar a macetas más grandes aquellas especies cuyas raíces aparezcan por el orificio de drenaje.

Poda de lavandas.
Para que no se desgajen ni se tornen leñosas o peladas en la base, es conveniente podar las lavandas en la primavera. Hacerlo desde afuera hacia adentro de la mata, para estimular el desarrollo del follaje desde la base y lograr que se cubran totalmente de hojas. Las podas comienzan cuando las plantas están bien compactas. Puede utilizarse una tijera para cerco para dar una forma redondeada, y si quiere lograr una forma más natural o despareja usar una tijera de podar bien afilada.

Gramíneas a pleno sol
El volumen de tierra de la maceta debe ser  tres veces mayor al pan de la planta, para que crezca sin problemas de espacio por unos años. El drenaje debe funcionar correctamente ya que no resisten encharcamientos.  En primavera  se recomienda podar las hojas secas de las que tienen crecimiento primavero-estival, para que su follaje decorativo y
seco, dé lugar a las nuevas hojas tiernas. Deben regarse diariamente sobre la tierra a medida que aumenta el calor.

En la huerta orgánica…
Preparemos el suelo de forma orgánica, Si hicimos nuestro compost en otoño ya podremos recurrir a él para nutrir nuestro suelo. Antes de sembrar debemos saber, dónde, cómo y cuándo . Es importante mantener una producción constante de de compost en diferentes grados de maduración que iremos aplicando según las necesidades en nuestros cultivos. Suelo sano…planta sana…hombre sano

domingo, 16 de septiembre de 2012

Raíces...que pasa allí debajo?


“…porque después de todo he comprendido que lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene sepultado…” J.L.Bernardez.

Mientras los jardineros disfrutamos de nuestros jardines, alguna vez pensamos, o tenemos en cuenta que sucede en el suelo…base de sostén y alimento de todo lo que vemos por arriba?

Si jugamos con nuestra imaginación…y pensamos en el mundo subterráneo del jardín… encontraremos que las raíces serán tan variadas como las plantas que nos deleitan con sus colores texturas y frutos. Que las raíces…sostienen, hidratan, alimentan, que compiten    por agua y que son el anclaje de toda la estructura aérea.
Las raíces también sufren el ataque de pestes y enfermedades, compiten  con otras raíces, entre ellas las de malezas invasoras, luchan en los terrenos inundados, con suelos helados y con suelos resecos por el castigo agobiante del sol. Las raíces pueden transitar profundidades nunca pensadas en busca de agua.
Para que las raíces puedan circular sin dificultades, necesitan de suelos porosos y no compactados, ya que crecen en crecen en los poros, entre las partículas del suelo. Si no hay poros, las raíces quedarán pequeñas y débiles. En suelos bien drenados aireados y profundos  ellas tendrán un mejor desarrollo.

Ejemplos claros de sistemas radiculares, será la comparación de plantas anuales, que tienen raíces que se desarrollan y se mueren rápidamente. En cambio los árboles viven, a veces, tanto en su parte subterránea como en su parte aérea. Estas enormes raíces, como es el caso de los plátanos, álamos, sauces y ficus pueden dañar construcciones cercanas.
La zona activa de mayor absorción se encuentra siempre en la punta de las raíces, por lo tanto, la mayor absorción sucede en la proyección de la copa de árboles y arbustos.  Es por esto que debe siempre fertilizarse y regarse  en ese sector y no cerca del tronco, ya que las raíces activas no estarán cerca del mismo. Si podemos planificar un trasplante con tiempo, iremos cortando sectores de raíces para promover un nuevo sistema radicular cercano al tronco.
Recordemos que la masa radicular es una zona de intensa actividad microbiana, ya que el suelo   es un organismo vivo.

La raíz, también tiene un papel fundamental en la creación y protección del suelo. Las raíces de numerosas especies contribuyen a la fijación del suelo y a protegerlo de la erosión hídrica y eólica.

Las palmeras, como todas las monocotiledóneas, tienen un sistema radicular fasciculado, siendo el diámetro de las raíces igual en toda su longitud,.
Sus raíces, generalmente abundantes, no crecen y se ramifica como otras plantas. A medida que la palmera envejece, produce nuevas raíces desde la base del tronco y en alguna ocasión incluso salen por encima de la tierra formando incluso formas similares a ramas, que realmente no lo son. Generalmente, este tipo de raíces las desarrollan las palmeras adultas plantadas en lugares poco profundos o con un mal drenaje y se llaman raíces adventicias.
Las raíces de las palmeras plantadas en plena tierra no suelen producir daños a las construcciones cercanas ya que no son agresivas.
Generalmente, a la hora de planificar nuestro jardín, ponemos todo nuestro interés en elegir los más variados follajes, las paletas de colores más atractivas, y los frutos y flores más diversos. También es necesario comprender como funcionan las raíces, porque si ellas lo hacen eficazmente, nuestras plantas  se desarrollaran mejor y tendremos menos problemas y más satisfacciones.
Nuestro consejo, es entonces, pensar correctamente en las especies, en su tamaño como ejemplar adulto, en la ubicación a la hora de plantar, y en mejorar el suelo. Recordemos siempre “invierta un peso en la planta y diez en el suelo” es en él, donde las plantas harán su anclaje y será el plato nutritivo para las raíces. De esta manera podremos contemplar y disfrutar de nuestros jardines y de la alegría que nos da ser jardineros hoy.

lunes, 20 de agosto de 2012

Piel vegetal...




Atrás quedó la sintonía de ocres de las hojas del otoño. El invierno dejo a la vista la gracia de la piel, el encanto desnudo de las cortezas.

Las texturas y colores de las cortezas de árboles y arbustos aportan matices al espectáculo del frío. Lisas o rugosas, caducas o persistentes, de colores más apagados o más vibrantes, las cortezas tienen un valor ornamental no siempre tenido en cuenta al proyectar un jardín.
Muchas especies muestran cortezas atractivas pero, en el invierno, son los árboles y arbustos caducos los que resultan más decorativos: al perder sus hojas, se evidencia la desnudez del tronco y de las ramas.

Cambiando la piel
Cuando la corteza se desprende en placas, como en el caso del plátano y algunos eucaliptos, hablamos de cortezas caducas. Las persistentes pueden ser lisas, como los abedules; rugosas      como en el caso del alcornoque, o con manchas o estrías como la corteza canela de los crespones (lagerstroemia indica).
En jardines de gran tamaño, para lograr un efecto de mayor contraste, conviene agrupar árboles o arbustos de una misma especie apoyándonos sobre un fondo de persistentes o coníferas.
En jardines más pequeños los ejemplares pueden ubicarse aisladamente sobre el césped, como un punto focal.

El jardín se viste de fiesta.
Entre los árboles de cortezas coloridas, el tronco blanco de los abedules     es el más llamativo. Su corteza blanquecina presenta un color más puro cuanto más joven es el ejemplar. También está el abedul negro cuya corteza marrón rojiza se desprende del tronco, logrando un efecto por demás de vistoso.
Podemos mencionar como especies de cortezas más llamativas las siguientes:
Los arbustos del género Cornus, el Cornus alba con su ramaje rojo sangre, el cornus stolonifera, con ramas amarillas.
Los sauces también son decorativos en el invierno.         
El ramaje del sálix magnifica, de porte arbustivo, posee un color rojizo. El mimbre amarillo, resplandece con sus ramas arqueadas de color dorado, y el más curioso es el sauce eléctrico, con sus ramas completamente retorcidas y corteza de un intenso color amarillo.
El alcornoque o árbol del corcho muestra una corteza suberificada y espesa.
El Guayabo , tiene un tronco canela parecido a los crespones y al arrayán. Los álamos plateados en su forma de copa y piramidal, son caducos y muestran su corteza blanquecina. El plátano, árbol caduco de corteza clara que se desprende en placas. El guindo, árbol caduco de corteza marrón rojiza brillante. El fresno dorado: árbol caduco de ramas amarillas y yemas negras que contrastan con el ramaje.
Arrayán; su corteza es caediza y de color rojo canela con vetas blancas.
El liquidámbar: Árbol caduco, su tronco es muy característico, por las profundas hendiduras corchosas de la corteza.



El eucaliptus: encontramos cortezas rugosas , otros con lisas y manchas rojizas, como también el eucalipto deglupta, conocido como el eucalipto del arco iris, ya que cuando su corteza se va desprendiendo  el interior de su corteza es de un verde brillante, que luego se oscurece y madura para dar lugar a tonos azules, púrpuras y naranjas.

El show del color...



Cuando el intenso verde del verano comienza a apagarse, los follajes de muchos árboles, arbustos y enredaderas se convierten en verdaderas fábricas de colores: amarillos, dorados, rojos, púrpuras, anaranjados, marrones. Toda la paleta otoñal se despliega antes de los rigores del invierno. Los robles, acer, liquidámbar, y fresnos se han convertido en una atracción especial por la multiplicidad y riqueza de los matices que adquieren sus hojas.

Por qué cambia de color el follaje de otoño?
Los cambios químicos que producen la variación en las hojas desde el verde pálido en primavera hasta el verde intenso en verano para luego transformarse en amarillo o colorado en el otoño, involucran una serie compleja de reacciones bioquímicas.
Durante el verano el verde de las hojas está dado por la clorofila, que es un pigmento verde. Las hojas, además de clorofila, poseen otros pigmentos amarillos, rojos, naranjas, azulados y púrpuras que están enmarcados por la clorofila dominante en la época estival.
Con los días más cortos y frescos, que señalan la proximidad del invierno, las plantas dejan de producir clorofila y la que quedó en las hojas se descompone y desaparece. Esto hace que se vuelvan visibles los pigmentos responsables de las nuevas coloraciones.
En los robles por ejemplo, que tienen gran cantidad de tanino, su follaje vira al rojo amarronado cuando la clorofila se descompone. Los fresnos dejan ver sus pigmentos amarillos y los liquidambar seducen con sus tonos rojizos y anaranjados. Luego, cuando estos pigmentos a su vez se descomponen al llegar el invierno, dan lugar al marrón característico de las hojas secas.
Cada especie tiene su color predominante. Por un lado, están los abedules, álamos y tulipaneros    que son típicamente amarillos. Los nogales un amarillo dorado, pero en ninguno de ellos vamos a encontrar hojas coloradas.
Los arces pueden ser verdes, amarillos, rojos o marrones, o cualquier combinación de estos colores.
Morados: Las hojas de diferentes especies adquieren cada una su coloración especial a medida que se acortan los días y las temperaturas van bajando. El característico follaje del acer palmatum ilumina los jardines y contrasta con los distintos colores del cielo. El roble escarlata brinda en los jardines un color único e incomparable. Sus hojas color escarlata se mantienen casi hasta la llegada del invierno. Ya caídas, las hojas forman un colchón multicolor en el suelo.

Árboles de allá y de acá…
Aun con diferencias en su desarrollo y porte, son muchos los árboles con espectaculares coloraciones otoñales que crecen en nuestras tierras y climas.
Podemos encontrar...





Gingko biloba por su color amarillo intenso y su forma de abanico se destacan y  los fresnos, que con su color amarillo nos avisan que el otoño ha comenzado.
Olmo americano: Las hojas amarillo dorados, aovadas y aserradas. Son árboles de gran porte, de interés ornamental.












Liquidambar: El colorido de sus hojas estrelladas durante el otoño varía desde el marrón oscuro hasta el rojo intenso, naranja y amarillo claro. Alcanza una altura de 30m. Es de gran valor ornamental en parques y jardines. Tienen gran valor ornamental en parques y jardines.
Tulipanero: Son árboles altos, con copas simétricas, amarillas doradas en otoño. Sus flores poseen un néctar muy atractivo para las abejas.








Fresno americano: cuyas hojas adquieren un color amarillo dorado, es un árbol de segunda magnitud.

Roble de los pantanos: se caracteriza por el color rojo amarronado.








Acer palmatum: de vibrante rojo púrpura.






















Álamos: adquieren colores grises y amarillos.













Los rhus y el cipres calvo, adquieren un intenso color tabaco después de pasar por distintas tonalidades del rojo anaranjado. También la trepadora 



Amphelopsis, proporciona llamativos colores de otoño. El rojo de los berberis es un componente arbustivo en nuestros jardines.





Con una buena selección de árboles, arbustos y enredaderas para nuestros parques y jardines podemos conseguir efectos realmente deslumbrantes en otoño.

viernes, 3 de agosto de 2012

Las flores del frio...



Cuando llega el crudo invierno y hay una etapa de reposo en nuestros jardines, no significa que nuestros espacios verdes se conviertan en páramos grises y apagados. Hay flores que pueden dar ese color y vivacidad.
Elijan las que más se adapten a sus necesidades, y descubra que tanto el otoño como el invierno también pueden ofrecer alegrías cromáticas.






Violas: La gracia de estas flores está en las numerosas florcitas, en tonos de amarillos, lilas, blancos, pasteles que cubren desde el otoño hasta la primavera. Son muy útiles      para componer manchas monocromas, se plantan con una separación de 10cm entre ellas, en las borduras  de los canteros, o para cultivar en macetas junto con otra bulbosas que florecen  a fines de invierno, como los jacinto. Prefieren el sol tibio del invierno, con terrenos livianos y buena humedad. Toleran muy bien las heladas. No soportan las  temperaturas elevadas. La viola cornuta, es una variedad de tamaño mini, y llega a durar en nuestros jardines hasta el mes de diciembre y es mucho más floribundas que la primera.


Bignonia venusta: Esta enredadera autóctona, nativa de nuestro noroeste argentino, resulta muy atractiva, pues cuando el jardín está en su momento más desolado aparecen sus flores anaranjadas. Es una planta de hojas persistentes, con un zarcillo en el extremo que le sirve para trepar hasta más de 10m. Necesita sol para florecer bien, la orientación ideal es hacia el norte, y prefiere los suelos   neutros, no anegados. Es sensible a las heladas, pero si son leves, la parte aérea quemada se poda en primavera y vuelve a rebrotar.
Membrillero del Japón: Estos arbustos se descubren en invierno, cuando florecen aparecen llamaradas de color contra el cielo plomizo. Las flores pueden ser naranja púrpura, rojo o blanco, según las variedades. Los frutos son  amarillos. Pueden alcanzar   desde 1 a 2m de altura por un diámetro de 1.50 y su crecimiento es relativamente lento. Tienen espinas y necesitan un espacio generoso. El membrillero es una planta rústica, y tolera muy bien el frío. Debe plantarse al sol.

 Magnolia tulipán: Arbusto caduco. Originaria de China, es un  elemento insustituible para un jardín de estilo oriental. Comienzan a florecer en invierno, cuando todavía no han aparecido sus hojas. Lenta en un comienzo, luego es más rápido su crecimiento. Alcanza unos 3m de altura y su diámetro final ronda los casi 2m. Debe plantarse al sol. Es una planta resistente al frío. Debe resguardarse de los vientos ya que sus ramas son frágiles. Es muy sensible a las podas severas, puede dejar de florecer por varios años.
Laurentino: El follaje de este arbusto se ilumina cuando se cubre de pimpollos. Es un arbusto útil para dar estructura al diseño del jardín y para hacer cercos. Tiene un porte redondeado y su follaje es muy denso, oscuro y persistente. Alcanza 3m de altura por dos de diámetro. Es rústico, florece y crece bien al sol  o media sombra.  Tolera bien el frío, vientos y sequía, lo que lo convierte en una planta casi indispensable. Hay variedades de laurentino enano de gran utilidad para pequeños jardines y contenedores grandes. También está la variedad disciplinada que ilumina con su follaje de dos tonos.
Aloe: El aloe es una planta suculenta, muy conocida por sus propiedades cosméticas y medicinales. Este aloe es el más común de los jardines y tiene los mismos principios que el aloe vera, aunque en una concentración menor. Esta es una planta grande, que en tierra puede alcanzar más de dos metros de altura y de ancho. Es rústica, resistente a la sequía y prefiere sol abundante, aunque también crece a media sombra. Se pueden cultivar en macetas. Se reproduce por gajos. No tolera heladas intensas.


Camelia: Pocas plantas tienen una belleza tan romántica como las camelias. El follaje brillante, denso, contrasta con las impecables flores, blancas, rojas, rosas, en todas sus variedades de tonos. Estos arbustos alcanzan más de tres metros de altura y casi dos de ancho, pero su crecimiento es muy lento. Necesitan suelo con un p.H ácido y buen drenaje en un sitio con el sol de mañana. Son resistentes a las bajas temperaturas. Un problema muy común es la caída de sus pimpollos antes de abrirse, esto se corrige abonando la planta y raleando pimpollos.

Otras especies: magnolia stellata, mahonia, jazmín amarillo, euriops, aster, estrella federal, violetas de los alpes, clivias,
kalanchoes, salvia involucrata,

En el invierno, cuando el paisaje se puebla de ramas desnudas, las flores adquieren un valor especial. Aunque no abundan como en otras estaciones, las hay en buen número. Elegidas con cuidado y bien distribuidas pueden dar al jardín invernal el toque de vida y color necesario para compensar la severa desnudez de los árboles.